Vuelta a Portugal. Últimos años del poeta.
Camões llega a Portugal en 1569, fecha a la que seguramente pertenezcan las ultimas estancias de Os Lusíadas. Estas, conforme exigían las disposiciones de la inquisición, fueron sujetas a censura antes de ser publicadas. El encargado, Fray Barolomeu Ferreira dijo al respecto: “ Vi por mandato de la Santa y General Inquisición estos diez cantos de Os Lusíadas, de Luís de Camões, de los valerosos hechos en armas que los portugueses hicieron en Asia y Europa y no encontré en ellos cosa alguna escandalosa, ni contraria a la fe y buenas costumbres […]
Su madrastra viviría por entonces en el barrio de la Mouraria. El poeta tal vez habría visitado a D. Constantino de Bragança, a la familia de D. Francisco Coutinho y a su hija, Guiomar de Blasfé.
Camões pretendía ahora conseguir un cargo que de algún modo viniese a compensar los servicios prestados en ultramar, y una licencia para publicar Os Lusíadas.Entregó posiblemente las dos peticiones, con todas las certificaciones indispensables. También remitió una esmerada copia de Os Lusíadas acompañada de una dedicatoria con petición de aceptación.
Pobre y enfermo, consiguió publicar Os Lusíadas en 1572 gracias a las influencias de algunos amigos cercanos al rey Sebastián I de Portugal, quien, el 24 de septiembre de 1571, concedió la licencia en estos términos:
“Yo, el rey, hago saber a cuantos este documento vean, que yo he por bien, y me place dar licencia a Luís de Camões (caballero hidalgo) para que pueda hacer imprimir en esta ciudad de Lisboa, una obra en octava rima, llamada Os Lusíadas, que contiene diez cantos perfectos, en los cuales, por orden poética, en versos se declaran los principales hechos de los Portugueses en las partes de la India, después de que se descubrió la navegación para ellas, por mandato del rey D. Manuel, mi bisabuelo (que en santa gloria esté) […]
Pero incluso la publicación de Os Lusíadas está envuelta en misterio ya que hay dos ediciones del mismo año y no se sabe cuál fue la primera. En recompensa a los servicios prestados a la patria, el rey le concedió una modesta pensión, pero incluso esa paga será entregada siempre tarde y no salvará al poeta de la más extrema pobreza.
Unos años después, Luís de Camões falleció en Lisboa el 10 de junio de 1580, como digo, en la más extrema pobreza, teniendo que pagarle la sepultura un amigo ya que ni siquiera tenia mortaja con la que cubrir su cadáver. Su túmulo, que habría sido colocado cerca del convento de Santa Ana en Lisboa, se perdió en el terremoto de 1755, por lo que se ignora el paradero de sus restos mortales. Restos mortales que no están en ninguno de los dos túmulos oficiales que le están dedicados actualmente, uno en el monasterio de los Jerónimos en Lisboa y otro en el Panteón Nacional.
Así, murió el que dicen mayor poeta de la historia Portugal, aquel que en el prologo de su obra magna se dijo a sí mismo: “en una mano siempre la pluma y en la otra la espada”.

